¿Por qué es tan buena la leche materna?

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida. Seguido de la introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionales a partir de los 6 meses, continuando con lactancia materna a demanda hasta los 2 años de edad o más. Pero, ¿por qué es tan buena para los bebés?

La leche materna tiene la capacidad de adaptarse a las necesidades del bebé a medida que crece. Un bebé que la toma está obteniendo todos los beneficios de este «oro líquido». Tanto si se alimenta directamente amamantando, a través de un biberón o incluso por vía enteral (a través de una sonda nasogástrica o una gastrostomía, por ejemplo), las ventajas que obtendrá son las siguientes.

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Anticuerpos

La leche humana tiene anticuerpos (inmunoglobulinas) que protegen al bebé contra bacterias y virus. La inmunoglobulina principal es la IgA, que representa hasta el 90% de todas las inmunoglobulinas en la leche materna. Esta tiene la capacidad de unirse a virus y bacterias y evitar que penetren en la mucosa intestinal. De esta forma, inhiben la colonización en el intestino del bebé.

Hormonas

Algunas de las hormonas de la leche materna son: oxitocina, prolactina, corticosteroides, insulina, tiroxina y hormona estimulante de la tiroides (TSH).

Como explica la Sociedad de Endocrinología del Reino Unido, se ha demostrado que la oxitocina es esencial en el comportamiento humano. Por ejemplo, en el vínculo madre-hijo, la confianza y el reconocimiento de la ansiedad. Por eso la oxitocina también se conoce como la «hormona del amor».

La prolactina también es una hormona importante. Tiene un papel clave en la producción de leche materna. Además, se ha demostrado que tiene más de 300 funciones distintas en el cuerpo humano.

Vitaminas

Las vitaminas A, C, D y E están presentes en la leche de la madre.

El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) confirma que las vitaminas A y E ayudan a las defensas naturales del cuerpo contra las enfermedades. Es decir, ayudan al sistema inmunológico a combatir infecciones. Ambas vitaminas también mantienen la piel y los ojos saludables.

La vitamina C ayuda a curar las heridas y protege las células del bebé. Mantiene los huesos, los vasos sanguíneos (venas y arterias) y la piel sanos.

Se necesita suficiente vitamina D para regular la cantidad de calcio y fosfato que hay en el cuerpo del bebé. Aunque la leche materna contiene cierta cantidad de vitamina D, no es suficiente para cubrir las necesidades del bebé en ese período de crecimiento. Es por eso que la Asociación Española de Pediatría recomienda que:

“Los niños deben recibir suplementos de vitamina D al menos hasta los 12 meses de edad a una dosis de 400 UI/día.”
Un litro de leche de fórmula contiene 400UI de vitamina D añadida así que si el bebé consume menos de esa cantidad o hace lactancia materna exclusiva, necesitará tomar vitamina D.

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Minerales

Contiene múltiples minerales, como calcio, hierro, sodio, potasio, zinc, magnesio y fósforo.

Agua, proteínas, grasas y carbohidratos

Todos estos elementos se encuentran  en las cantidades adecuadas para el bebé en cada momento. El principal carbohidrato de la leche materna es la lactosa. Aproximadamente el 88% de la leche humana es agua, motivo por el cual los bebés no necesitan beber más agua durante los primeros 6 meses.

Enzimas digestivas

Las enzimas digestivas de la leche materna facilitan la digestión. Por eso se absorbe más fácilmente que la leche de fórmula. Algunas de estas enzimas son la lipasa y la lisozima. 

Bacterias buenas

La leche humana contiene bacterias «buenas», es decir, bacterias con propiedades beneficiosas para el bebé o niño/a pequeño/a. Un ejemplo son las bacterias lácticas, que se forman en las mucosas para prevenir infecciones. O un tipo de estreptococos que ayuda a prevenir el desarrollo de caries.

Otros beneficios

Por otro lado, también se ha demostrado que la leche materna promueve el desarrollo cognitivo. Reduce el riesgo del bebé de alergias; eczema y otras enfermedades de la piel; asma, neumonía, bronquiolitis y otras enfermedades respiratorias; estreñimiento y diarrea; infecciones de oído, orina y estómago (gracias a los anticuerpos) y el síndrome de muerte súbita del lactante.

La leche humana reduce el riesgo en la vida adulta de que ese bebé tenga ciertos problemas de salud. Es menos probable que ese bebé sea un adulto con diabetes, obesidad o problemas de peso y problemas cardiovasculares.

Además, la madre tiene un riesgo menor de cáncer de mama y cáncer de ovario.

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